Flora silvestre medicinal utilizada por los Kofan colombianos en el tratamiento de la leishmaniasis cutánea

ARTÍCULO ORIGINAL

 

Flora silvestre medicinal utilizada por los Kofan colombianos en el tratamiento de la leishmaniasis cutánea

 

Wild medicinal plants used by Colombian Kofan Indians to treat cutaneous leishmaniasis

 


Lic. Juan Manuel Bernal Gutiérrez,I Lic. Andrés Felipe López Ortiz,II MSc. Elizabeth Murillo Perea,III Dr. C. John Jairo Méndez,IV

Departamento de Química. Universidad del Tolima. Ibagué, Colombia.

 

 


RESUMEN

Introducción: la leishmaniasis cutánea es una de las siete enfermedades tropicales de mayor prevalencia a nivel mundial y es un problema de salud en las regiones endémicas.
Objetivos: determinar las plantas empleadas tradicionalmente para tratar la leishmaniasis por médicos indígenas del pueblo Kofan del piedemonte amazónico putumayense colombiano.
Métodos: se realizó un estudio etnobotánico y etnofarmacológico de las plantas medicinales utilizadas por los médicos indígenas Kofan del piedemonte amazónico colombiano para el tratamiento de la leishmaniasis cutánea. Un tamizaje fitoquímico preliminar y la cuantificación de los minerales contenidos en las cenizas de las plantas aplicando espectrometría de absorción atómica, complementó la información.
Resultados: se encontraron 14 especies vegetales distribuidas en 10 familias, siendo la Rubiaceae la más representativa. Acalypha diversifolia Jacq, Trema micrantha (L.) Blume, Copaifera officinalis (Jacq.) L. y Psichotria sp. son las plantas más usadas en el tratamiento de la enfermedad. Los tallos y las hojas son las partes vegetales de mayor aplicación (42,8 %), las cuales se emplean en forma tópica (69,2 %), en decocción (23 %) y como ingestión (3,84 %).
Conclusiones: se identificó el uso tradicional de diversas especies de plantas por vía tópica u oral cuya actividad pudiera estar derivada de los minerales o los metabolitos secundarios y la intervención del huésped podría ser mucho más compleja que simplemente el resultado de la aplicación tópica de las cenizas o su ingesta en decocción de la planta.

Palabras clave: leishmaniasis cutánea, leishmania, plantas medicinales, Glucantime, etnofarmacología, etnobotánica, indígenas, Kofan.


ABSTRACT

Introduction: cutaneous leishmaniasis is one of the seven most prevalent tropical diseases worldwide and a health problem in endemic regions.
Objectives: identify the plants traditionally used to treat leishmaniasis by indigenous Kofan doctors from the Putumayo Amazonian foothill in Colombia.
Methods: an ethnobotanical and ethnopharmacological study was conducted of the medicinal plants used by Kofan indigenous doctors from the Colombian Amazonian foothill to treat cutaneous leishmaniasis. The data was supplemented by preliminary phytochemical screening and quantification of the minerals contained in plant ashes using atomic absorption spectrometry.
Results: fourteen plant species were found from 10 families, the most representative of which was Rubiaceae. Acalypha diversifolia Jacq, Trema micrantha (L.) Blume, Copaifera officinalis (Jacq.) L. and Psichotria sp. are the plants most commonly used to treat the disease. Stems and leaves are the most widely used plant parts (42.8 %). They are used topically (69.2 %), as decoction (23 %) or ingested (3.84 %).
Conclusions: identification was made of the traditional topical or oral use of various plant species whose activity could stem from their content of minerals or secondary metabolites. Host involvement could be more complex than just the result of the topical application of ashes or the ingestion of plant decoction.

Key words: cutaneous leishmaniasis, leishmania, medicinal plants, Glucantime, ethnopharmacology, ethnobotany, indigenous, Kofan.


 

 

INTRODUCCIÓN

La leishmaniasis es considerada una de las siete enfermedades tropicales de mayor incidencia a nivel mundial, convirtiéndola en un problema de salud pública en regiones endémicas.1 Al igual que otras enfermedades de transmisión vectorial, se presenta principalmente en los países del trópico. La Organización Mundial de la Salud la considera endémica en 88 países; ataca preferentemente a las poblaciones de menores recursos económicos, desprotegidas y desatendidas por los gobiernos. Se estima que hay 12 millones de personas infectadas y cada año se registran aproximadamente dos millones de nuevos casos.2 En las últimas décadas este padecimiento ha pasado de ser selvático para convertirse poco a poco en urbano debido al creciente proceso de domiciliación del ciclo de transmisión, razón por la cual se le ha prestado una mayor atención gubernamental.

Se trata de un padecimiento provocado por un grupo de especies de protozoos del género Leishmania, transmitidos principalmente por las hembras de los mosquitos del género Lutzomyia.3 Se considera una enfermedad reemergente4 por el aumento considerado en el número de casos.

Los fármacos antimoniales pentavalentes tales como el Pentostam®, empleado en el viejo mundo, y el Glucantime®, usado principalmente en América, son los tratamientos de primera elección, pero son de costo elevado y requieren regímenes de varias dosis. El Glucantime®, por ejemplo, ha venido mostrando fallas terapéuticas por su efectividad heterogénea, reacciones adversas, resistencia de los parásitos,5 variada tasa de respuesta y un incremento en la dosis.6 En lo que tiene que ver con los fármacos inyectables, orales y de aplicación tópica, presentan el inconveniente de no generar respuestas homogéneas a todas las especies de Leishmania. Las investigaciones realizadas con ellos los muestran inconsistentes.6

Sobre esta base, la etnofarmacología aparece como un recurso de primera mano en la medicina de las áreas rurales y apartadas de los centros poblacionales de Colombia, convirtiéndose, en su gran mayoría, en el procedimiento terapéutico de preferencia. La medicina tradicional brinda conocimientos que implican recursos botánicos, poseedores de sustancias bioactivas prometedoras contra muchas enfermedades, entre estas la Leishmaniasis, tornándose en una alternativa a la quimioterapia.7 En diferentes trabajos se han encontrado compuestos bioactivos contra especies de Leishmania8-10 y aunque en Colombia no se conocen estudios etnobotánicos específicos sobre la enfermedad, son varios los trabajos realizados en diferentes latitudes que han procurado acercarse al conocimiento etnomédico.11-13

Las comunidades amazónicas tratan y curan sus enfermedades con especies vegetales y por ello han sido centro de muchos estudios,1 dentro de estas comunidades encontramos al pueblo Kofan o como ellos mismos se llaman los A´I

Este pueblo reconoce que su conocimiento en medicina tradicional es su mayor fuerte, pero les preocupa el futuro que puedan correr ya que su población se ha visto reducida por la presión proveniente de la colonización resultante de la actividad petrolífera, cocalera y por el conflicto armado, reduciendo considerablemente el espacio de bosque y por ende, las áreas destinadas a la caza, pesca y huertas medicinales, según la Corte Constitucional de Colombia, el pueblo Kofan está en vía de extinción.15

Es por ello que esta investigación se enfocó hacia el registro y reporte a través de un estudio etnomédico, de las plantas silvestres de uso tradicional contra la leishmaniasis utilizadas por los curacas (médicos tradicionales) del pueblo Kofan del piedemonte amazónico putumayense colombiano.

 

MÉTODOS

Sitio de estudio

El trabajo de campo se realizó en la región conocida como bajo Putumayo, ecotono que une la llanura amazónica con la vertiente oriental de la cordillera andina donde habitan principalmente los indígenas Kofan. Esta etnia se ubica fundamentalmente en el municipio del Valle del Guamuéz, Orito y San Miguel y a lo largo de algunos ríos como San Miguel, Hormiga, Afilador y Guamuéz, entre otros de menor caudal. 16 La temperatura promedio de esta región es de 38 °C y una altitud aproximada de 316 m.s.n.m. La socialización del proyecto se realizó ante el consejo mayor (formado por curacas) de la asociación ASMIK (Asociación de Médicos Indígenas Kofan) quienes dieron en consentimiento para su realización, y dieron las indicaciones que debían seguirse y respetarse.

 

Visita a los curacas Kofan

Entre los meses de agosto a octubre de 2009 se visitaron cuatro comunidades. La primera fue realizada al curaca Neftalí Lusitante en la comunidad de Zukie, ubicada a orillas del río San Miguel, en la reserva Kofan-Ukumarikankhe, municipio de Ipiales (Nariño). La segunda visita se efectuó al curaca Enrique Lusitante en el resguardo Afilador-Campoalegre, vereda Campoalegre municipio de San Miguel. Una tercera visita se consiguió en el resguardo Yarinal, vereda Yarinal - Municipio de San Miguel- con los curacas: Tiberio Lucitante y Cirilo Mendua. Por último se visitó el resguardo de Santa Rosa del Guamuez, donde no se pudo contar con la presencia del curaca del resguardo, pero si con la presencia del curaca Saulo Botina que reside en el municipio de Orito. La figura 1 muestra en detalle la ubicación de los sitios de muestreo.

 

Aplicación del instrumento etnofarmacológico

El instrumento etnofarmacológico utilizado para la recopilación de la información contenía preguntas abiertas y cerradas. Se elaboró de tal forma que el diálogo fuera ameno. Se aplicó de forma oral, en la casa de cada curaca durante el tiempo disponible y durante los recorridos en busca de las plantas que ellos mencionaban.

La encuesta se dividió en cuatro partes. En la primera de ellas se buscó conocer la información personal del encuestado, como nombre, lugar de vivienda, etc. En una segunda etapa se verificó si la información que poseía el entrevistado en realidad correspondía a leishmaniasis cutánea (LC); la entrevista se complementó con fotografías que correspondían a manifestaciones clínicas. El objetivo de la tercera parte era tener conocimiento del ritual aplicado en la preparación de las plantas y tratamiento a los pacientes, el último segmento tuvo que ver con la experiencia del encuestado como médico tradicional. Cuando fue necesario se contó con la presencia de un traductor. En total se aplicó el instrumento a cinco curacas.

 

La elaboración de la encuesta se realizó según lo sugerido por el Programa de Investigación Científica Aplicada de Plantas Medicinales, TRAMIL.17 Las encuestas etnobotánicas han demostrado ser un valioso recurso para obtener información fiable sobre el tratamiento y el uso de plantas medicinales en diferentes etnias.12,18,19

Recoleción del material vegetal

Las plantas se recolectaron en la misma forma como fueron reportados en las entrevistas, en algunos casos los curacas personalmente realizaron esta labor. Las muestras fueron almacenadas según lo recomendado por el Herbario Toli de la Universidad del Tolima, donde fueron posteriormente identificadas taxonómicamente.

Tratamiento y caracterización de las plantas

Los especímenes colectados se secaron a la sombra (45 °C, HR 70 %, 48 horas), se les determinó la humedad y el contenido de cenizas. Con el ánimo de ahondar en el conocimiento de las plantas se prepararon extractos etanólicos, proporción 1:10 vegetal/solvente, calentando a 60 °C durante 30 minutos en cada caso particular. El extracto obtenido de cada planta se filtró a través de papel filtro número 1, se concentró en rotoevaporador y se almacenó en frascos ámbar a 4 °C hasta su utilización. La caracterización de los extractos se realizó mediante la determinación del índice de refracción, el color, olor, pH, densidad, sólidos totales, absorbancia UV y presencia de aminoácidos libres.20

Con el extracto etanólico se hizo además un tamizaje fitoquímico para determinar la presencia de algunos núcleos de metabolitos secundarios presentes en los vegetales (saponinas, polifenoles, taninos, flavonoides, antraquinonas, terpenos, iridoides, cardiotónicos, cumarinas y alcaloides), según la metodología sugerida por Sandoval, López y Oquendo,21 así como Payo, Oquendo y Oviedo22 y Lock de Ugaz.23 Se emplearon técnicas simples, rápidas, selectivas para determinados compuestos y con la exigencia de un mínimo de equipamiento. Los ensayos a la gota se verificaron mediante pruebas de cromatografía de capa fina y papel, utilizando en todos los casos patrones de referencia, particularmente en las pruebas para alcaloides.

Cuantificación de minerales

Teniendo en cuenta que la gran mayoría de los curacas reportaron el uso de las cenizas vegetales como aplicación tópica, en este estudio se consideró necesario realizar una cuantificación de minerales. La metodología fue propuesta por el laboratorio de química de la Universidad del Tolima.23 Para la detección de los elementos boro, fósforo y azufre se aplicó espectrofotometría UV-Vis en un equipo Evolution 600. Para magnesio, potasio, sodio, hierro, cobre, zinc y manganeso en las muestras se utilizó absorción atómica en un espectrofotómetro de absorción atómica Shimadzu A4-6300.

 

RESULTADOS

Datos etnomédicos de campo

En la tabla 1 se observa el nombre vulgar, familia y el nombre científico con el número de colección (entre paréntesis), del ejemplar de cada especie que fue consignado en el Herbario TOLI de la Universidad del Tolima.

En total se colectaron 19 plantas pertenecientes a 14 especies diferentes y a 10 familias. Por algunos factores al momento de la colecta, tales como: época del año, dificultad para volver al sitio de muestreo, baja cantidad de material para colectar así como también imposibilidad de hacerlo personalmente, ya que fueron los médicos indígenas quienes lo hicieron como medio de protección de sus conocimientos, impidieron que algunas de las muestras utilizadas como testigo para la determinación taxonómica fueran colectadas carentes de inflorescencia, flores y frutos, por lo que su identificación sólo pudo hacerse hasta el nivel de género. Además solo fue posible conocer el nombre vernáculo de algunas especímenes.

La figura 2 muestra el porcentaje de la frecuencia de uso de cada familia vegetal (2A), parte del vegetal utilizado (2B) y el modo de aplicación de las especies recolectadas (3B). Las plantas de la familia Rubiaceae son las de uso más frecuente (29 %), representada por cuatro especies: Ladenbergia sp., Palicourea sp. Psychotria (1) y Psychotria sp. (2). La familia Euphorbiaceae, con un 14 % de representatividad, es la segunda de mayor uso. Las restantes familias vegetales se encuentran en igualdad de frecuencia de uso (7,3 %).

Por su parte, la figura 2B deja ver que en la mayoría de los casos, tallos y hojas constituyen la droga vegetal organizada (40 %).

En general emplean la corteza de C. officinalis, T. micrantha, Ladenbergia sp., el tallo de Gurania sp., Mansoa sp., hojas de Calathea sp., A. diversifolia, Psychotria sp. 1, Psychotria sp. 2, Cestrum sp., Picramnia sp., Cyclanthus cf. y el látex de Croton sp.

En su mayoría, los médicos curanderos utilizan la vía tópica como forma de aplicación de la droga, el material vegetal es secado al sol o cerca de una fuente de calor para finalmente reducirlo a cenizas. El látex emanado de Croton sp., fue el único caso reportado como droga, vía oral y aplicación tópica (figura 2C). Copaifera officinalis, Mansoa sp., Gurania sp, Trema micrantha y Croton sp, son las plantas más utilizadas por los médicos Kofan, alcanzando todas ellas la misma frecuencia de uso (10 %). De otra parte, al referirse específicamente a las plantas de interés los curacas afirmaron que en los tratamientos aplicados hay algunas con acción desinfectante, tal como Sangre de Drago (Croton sp) y otras actúan como cicatrizantes Copaiba ( Copaifera officinalis).

También coincidieron en que la primera actividad del tratamiento es realizar una desinfección previa, consistente en lavar la herida con agua y jabón; unos pocos efectúan un segundo lavado con la decocción de la misma planta que posteriormente utilizarán en el tratamiento. En ninguno de los tratamientos se mencionó la necesidad de seguir alguna dieta especial.

 

Caracterización del material vegetal

El color de los extractos fue variable, desde verde amarillento (Mansoa sp), hasta el verde oscuro (Psychotria sp.), en algunos se observaron coloración amarilla (T. micrantha), e incluso anaranjado (C. officinalis). El olor más frecuente fue el amargo, el pH osciló entre 7 y 8,5, las densidades variaron entre 0,8 y 0,89 g/cm3, el índice de refracción fluctuó entre 1,361 y 1,368. En todos los casos los sólidos totales se cuantificaron por encima de 0,3 %. Los extractos de Mansoa sp., A. diversifolia, Gurania sp., T. micrantha y Psychotria sp. presentaron una coloración fluorescente de color violeta, a l 365nm. No se detectaron aminoácidos libres en ningún caso.

Los resultados del tamizaje fitoquímico se resumen en la tabla 2.

 

Detección de minerales

En la tabla 3 se aprecia la concentración y presencia de los minerales detectados en las especies analizadas. Las especies se identificaron con los números utilizados en tabla 1

 

DISCUSIÓN

El nombre vulgar de algunas plantas colectadas no tiene traducción al castellano. La mayor parte de los médicos indígenas piensan que sus conocimientos y secretos son el nuevo dorado que buscan los "blancos", por lo que prefieren, en ocasiones, ser ellos mismos los recolectores de las plantas, es así que en ciertos casos prefieren cultivarlas en huertas secretas. Este fue el mayor inconveniente para realizar una colecta adecuada de las plantas para una mejor determinación taxonómica.

Algunas de las plantas descritas en este trabajo han sido reportadas como antileishmania en diferentes pueblos indígenas de Suramérica por diferentes autores como Gachet24 en Ecuador, Kvist25 y Valadeau.26 También se ha reportado actividad antileishmania en especies de los géneros Psychotria y Ladenbergia,27-29 especies del género Croton, entre ellas C. lecheri.22,25

Según la información reportada por los curacas Kofan, de C. officinalis, utilizan tallo y en menor medida la raíz. Las pruebas fueron más evidentes en el tallo, esto puede mostrar la preferencia de su uso. De T. micrantha se manejan preferentemente el xilema secundario, pero también su corteza o bien la mezcla de las dos, pero no se encontró gran diferencia en la presencia/ausencia de los metabolitos, exceptuando los flavonoides (presentes en el xilema) y alcaloides (presentes en la corteza); estos resultados justificarían, al menos en parte, el mezclar los dos fragmentos vegetales.

La descripción de la enfermedad según los médicos curanderos coincide con lo reportado en la literatura: presencia de una herida de forma circular (o llaga) de aspecto húmedo y viscoso que no produce dolor ni olor que parece en extremidades, y rara vez en el rostro.30 Todos los entrevistados, mencionaron la presencia de una típica cicatriz. Para los médicos indígenas la medicina occidental es incapaz de curar la LC, sólo el procedimiento llevado a cabo con hierbas permite alcanzar la cura total. Para ellos la LC es una enfermedad normal y sencilla que no tiene gran problema a la hora de ser tratada.

De otra parte, se pudo establecer que los médicos indígenas Kofan relacionan la infección de la LC con la picadura de los insectos triatominos (Triatominae de la familia Reduviidae) conocidos como "pito", por lo que comúnmente la enfermedad es denominada con el mismo nombre del insecto, en esta zona del territorio colombiano también suelen llamarla "lora". La patología es considerada como una enfermedad de la selva, la conocen desde “siempre” y se presenta principalmente en jóvenes y adultos sin importar el género. Desde hace un par de décadas el número de personas afectadas ha aumentado principalmente en los "cucamas" (población no indígena y/o mestizos). Para ellos, los pitos inoculan unos “huevos” que al eclosionar “se comen la piel”, lo que causa la lesión. A su vez los huevos pueden llegar al interior del organismo y ocasionar graves consecuencias y producir cáncer, término que no parece ser dimensionado en toda su amplitud por los médicos indígenas.

Cabe hacer mención, que el conocimiento sobre la existencia de un vector transmisor y su asociación con la aparición de la LC son conocimientos que a pesar de su fundamentación empírica tienen una proximidad al conocimiento científico, la línea divisoria entre las dos percepciones radica en que la comunidad indígena no distingue el vector responsable de la transmisión de la enfermedad; por el contrario, para ellos el vector de la LC es el mismo del mal de Chagas.

Los núcleos de metabolitos secundarios que arrojaron resultados positivos en las pruebas han evidenciado bioactividad, particularmente la actividad anti-Leishmania la han manifestado los terpenos,31 polifenoles,32 flavonoides33,34 y cumarinas.35 Sin embargo, esta funcionalidad biológica ha sido reportada con especial énfasis en alcaloides.26,36

Por otro lado, fármacos como la pentamidina (leishmanicida), clotrimazol ketoconazol (fungicidas) y cloroquina (antimalárico) han sido usados como ligandos de diversos metales Ru (II, III), cobre y oro, originando una mejora en contra de diversas parasitosis como la LC,37 bien sea por su acción como cofactores enzimáticos, o por su participación en la modificación del pH celular. Los minerales como constituyentes fundamentales de las cenizas, dan soporte científico a la manera de aplicación de los tratamientos por parte de los médicos indígenas de la etnia Kofan del bajo Putumayo colombiano. La aplicación preferencialmente por vía tópica y el efecto mostrado por diferentes minerales en estudios contra la LC y otras parasitosis36 contribuyó a que en nuestro trabajo se optara por la cuantificación de minerales.

La forma en que los curacas de la etnia perciben la leishmaniasis, sus causas, los vectores, los protocolos que siguen para curarla y todo lo relacionado con la patología, hacen parte de su cosmovisión. La metodología aplicada en esta investigación, basada en el contacto directo con personas involucradas en el problema a investigar, arroja resultados de mayor credibilidad que al hacerlo mediante colaboradores al azar. Los autores consideramos que la actividad derivada de los minerales o bien de los metabolitos secundarios de las plantas medicinales estudiadas, y la intervención del huésped podría ser mucho más compleja que simplemente el resultado de la aplicación tópica de las cenizas o bien de su ingesta a través de la decocción de la planta.

Debe entenderse entonces que los metabolitos y oligoelementos (productos ergásticos) a través de los cuales la planta evidencia su bioactividad están depositados en estructuras con organización anátomo-morfológica definida; el 10 % lo compone el látex de algunas especies, es decir lo conforman drogas vegetales no organizadas.

En conclusión, se han mostrado algunas plantas utilizadas por los curacas Kofan que pueden tenerse en cuenta para futuras investigaciones anti-leishmania, especialmente Acalypha diversifolia, Trema micrantha, Copaifera officinalis y Psychotria sp. Se sugiere un estudio comparativo desde el punto de vista químico y biológico de las plantas recolectadas, utilizando como base las cenizas y la decocción proveniente de ellas, con el propósito de dar soporte científico al conocimiento etnofarmacológico de los Kofan.

 

AGRADECIMIENTOS

Los autores agradecen el apoyo logístico y económico ofrecido por el departamento de Química y la Oficina de Investigaciones de la Universidad del Tolima, respectivamente.

Proyecto financiado por la oficina de Investigaciones y desarrollo científico. Universidad del Tolima. Ibagué, Colombia.

 

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Recibido: 13 de febrero de 2014.
Aprobado: 10 de octubre de 2014.

 

 

Lic. Juan Manuel Bernal Gutiérrez. Grupo de Investigación GIPRONUT. Departamento de Química. Universidad del Tolima. Ibagué, Colombia. Correo electrónico: Juanbernal8005@gmail.com

 

 

 





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